EL ANCIANO
Por Sergio Sánchez Cárdenas Una vez encontré a un anciano y al verlo sentí pena por él. Caminaba con dificultad, arrastrando los pies, su mirada estaba cansada, su rostro avejentado, lleno de arrugas. Y me pregunté ¿si valía la pena llegar a esa edad?, pero el anciano me miró y me dijo: “Tú me compadeces, pero yo te compadezco a ti. mírate en el espejo. Eres joven y sin embargo derrochas tu vida en los placeres. Eres digno de lástima”. Y se fue. A la vejez no llega cualquiera, y muchos llegan con achaques, enfermedades y solos. ¿Qué es mejor, darle vuelo a la hilacha o llegar a la vejez?