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¿QUÉ OPINA DIOS DE LA MENTIRA?

| 22 de julio de 2026

La mentira es habitual en nuestra sociedad, en el trato diario en las escuelas, en los negocios, en el deporte, en los tribunales, incluso en los más altos cargos de los gobiernos y, desafortunadamente, también en la Iglesia y se ha convertido en algo comúnmente aceptado. La mayoría tolera la mentira; algunos incluso la admiran como quien tiene un “talento” para destacar. Los tratos deshonestos y las mentiras blancas, que aparentemente no hacen ningún daño, se consideran la norma en casi todas las facetas de la vida, desde los anuncios engañosos hasta los políticos que diariamente hacen promesas sabiendo que no pueden cumplirlas y que, todo indica, que el mentir se ha vuelto la característica de todo tipo de comunicaciones oficiales. Casi no nos damos cuenta de que nos estamos acostumbrando a decir una verdad a medias, si la situación lo requiere, porque así conviene a la opinión predominante en la sociedad que dice que la práctica de mentir, engañar o confundir a los demás no es realmente mala. La mentira es el modo más usual de adoctrinar y atraer adeptos ingenuos y manipulables para pertenecer a un proyecto, aun cuando, en el fondo, sabemos que es corrupto y hace daño a la sociedad. ¿Es que Dios miente? ¿Por qué no reaccionamos ante las personas que mienten? ¿Es que esa es una forma normal de nuestro proceder y, más aún, de quienes nos decimos cristianos? ¿Cuáles son algunas de las características y cualidades de Dios? (Deuteronomio 32:4; Apocalipsis 15:3). ¿Qué es lo que Dios no hará nunca, bajo ninguna circunstancia? (Tito 1:2; Hebreos 6:18). Debemos recordar que Dios es la verdad y que Él nunca nos mentirá. Esto es imposible porque Dios ha establecido Su voluntad de no mentir nunca. Por lo tanto, es necesario profundizar el hecho de que siempre podemos confiar en lo que Dios dice. Cuando Él hace una promesa, podemos tener absoluta confianza en que la cumplirá. La Biblia está llena de promesas, todas ellas tan sólidas como Dios mismo. ¡Por eso podemos confiar nuestra vida en la Palabra de Dios! Cuando Dios dice que va a hacer algo, es como si estuviera hecho. No hay otro tan perfectamente fiable y veraz. ¡Imaginemos cuánto más podríamos confiar en las personas si todos nos esforzáramos por vivir de acuerdo con el propio ejemplo de Dios! ¡No, Dios no miente! Él ha dicho y dirá siempre la verdad en Jesucristo, su Hijo (Mateo 22:16). Jesucristo, antes de venir a la Tierra en forma humana, era conocido como el Verbo, o Portavoz, de la Familia Divina (Juan 1:1-3, 14). Ejemplificó el carácter de Su Padre mientras estuvo en la Tierra. ¿Cómo definió Jesús (el Verbo de Dios) la verdad? Lo vemos en el Evangelio de San Juan 17:17 que afirma: "Santifícalos en Tu verdad; Tu palabra es la verdad". Este versículo forma parte de la Oración Sacerdotal de Jesús, donde le pide a Dios Padre que purifique, aparte y consagre a sus discípulos mediante su Palabra, la cual es la verdad absoluta. Y no solo porque la Biblia es la Palabra de Dios en forma escrita sino porque ¡es la verdad! Está inspirada por Dios y revela el modo de vida vivido por Dios: ¡el modo que produce la paz, la felicidad y la alegría desbordante que Dios y Cristo han disfrutado por toda la eternidad! Bajo la inspiración de Dios, Jeremías definió la verdad (Salmos 119:142, 151). Dios explica Su estilo de vida perfecto y feliz en Su ley espiritual, que desglosó en los 10 principios básicos de los Diez Mandamientos. La Sagrada Escritura nos dice que Dios es amor (1 Juan 4:16); también dice que guardar la ley de Dios es amor (Romanos 13:10; 1 Juan 5:3; 2 Juan 6). En otras palabras, ¡guardar la ley de Dios nos hace más parecidos a Dios! Cumplir los mandamientos nos enseña a amar a Dios y a los que nos rodean. Jesucristo enseñó que todas las personas deben obedecer los mandamientos de Dios (Mateo 19:17-19); los obedeció Él mismo (Juan 15:10). El noveno mandamiento (Éxodo 20:16) prohíbe dar “falso testimonio” que, esencialmente, significa mentir. ¡Dios nos ordena que nos aseguremos que lo que decimos es verdad! ¿Qué opina Dios de la mentira? Lo podemos ver en el libro de los Proverbios 6:16- 19; 12:22 en donde, de las siete cosas que se nombran, dos se refieren directamente a la mentira. La palabra abomina significa que Dios ve la mentira con asco y odio. Engañar a alguien mediante la falsedad o la tergiversación es exactamente lo contrario del carácter de Dios. ¿Qué enseñó el apóstol San Pablo sobre la mentira? Veamos Efesios 4:25 y Colosenses 3:9. Y, por lo que se refiere a las pequeñas mentiras blancas o las medias verdades, sabemos que no son aceptables para Dios. El libro de los Hechos 5:1-10, donde leemos que Ananías y su mujer dijeron sólo parte de la verdad, nos muestra que no es legítimo despistar y engañar a los demás diciendo intencionalmente sólo parte de la verdad, pues viola la verdadera intención del noveno mandamiento. Reflexionemos, ¿en dónde podemos constatar

que se nos miente con una aplastante facilidad que casi nos hemos acostumbrado a creer que es legítimo mentir cuando se trata de lograr objetivos egoístas bajo apariencia de bien? P. Jaime Emilio González Magaña, S. I. Domingo 26 de julio de 2026.

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