CONTRA HECHOS NO HAY ARGUMENTOS
EL MESQUITE ARBOL ENDEMICO DE LA CIENEGA A PUNTO DE LA EXTINCION
La deforestación es un grave problema para la salud del planeta que nos afecta a todos y, aunque los intentos por frenarla logran discretos resultados, no consiguen revertir la tendencia. El desastre ambiental ocasionado por la progresiva desaparición de la masa forestal provoca pérdidas ambientales incalculables y de difícil o imposible recuperación. Estamos transitando el ciclo pluvial en nuestra región y las autoridades aún no aprovechan el temporal para llevar a cabo un amplio programa de reforestación con la finalidad de recuperar hasta donde sea posible el entorno ecológico de nuestra región Ciénega. El efecto del cambio de uso de suelo que le estamos dando a nuestro entorno es bastante grave cambiar arboles por magueyes, talar mezquites por el sabor a leña de los pollos, nos debe de llevar a la reflexión que con la naturaleza no se juega, más temprano que tarde nos estará cobrando la factura, porque, la naturaleza no perdona. En efecto, más que hablar de árboles hemos de hablar de bosques, de ecosistemas y de todo lo que afecta o depende de ellos, y es precisamente con este enfoque como se entiende que la tala indiscriminada o la tala inmoderada de árboles sea mucho más que un atentado ecológico puntual en un área concreta, ya que termina afectando a todos los que vivimos en el planeta. Sobre todo, además, porque se trata de una práctica muy extendida que se lleva a cabo a escala global, con pérdidas de más de diez millones de hectáreas de bosques. CONCLUSIÓN -. La región Ciénega hace 50 años estaba inmersa en un enorme bosque de mezquites, hoy es desolación, hace 80 años desde el cerro de Cristo Rey a la comunidad del fresno
fue un inmenso bosque de fresnos extinguido para ser usado como combustible en el ingenio de Guaracha y las autoridades de esos y estos tiempos, llámese municipales , estatales y federales simplemente se hicieron y se hacen de la vista gorda, pasivos e indolente viendo pasar las cargas de leña de mezquite, sin asumir la responsabilidad, entonces ¿de qué nos lamentamos?. Dios siempre perdona, el hombre algunas veces, pero la naturaleza nunca. PENSEMOSLO BIEN, PERO MUY BIEN.